Durante la primera mitad del siglo XVI, Valladolid jugó un papel singular como sede la Corte, en ocasiones durante largos períodos de tiempo. Como escenario cortesano, la ciudad se transformaba para acoger a los monarcas, celebrar el nacimiento de sus herederos o llorar sus muertes. En todas estas o...
Durante la primera mitad del siglo XVI, Valladolid jugó un papel singular como sede la Corte, en ocasiones durante largos períodos de tiempo. Como escenario cortesano, la ciudad se transformaba para acoger a los monarcas, celebrar el nacimiento de sus herederos o llorar sus muertes. En todas estas ocasiones las celebraciones eran complementadas con un despliegue de arquitecturas efímeras, decoradas con símbolos y alegorías, y los participantes aparecían ataviados con sus mejores galas, en una manifestación externa del lujo y el poder, que convertía la fiesta cortesana en un escaparate de las élites y sus relaciones. El presente estudio recoge de forma cronológica los acontecimientos en los que Valladolid acogió a la Corte (entre 1502 y 1559) y los festejos que entonces tuvieron lugar.
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