La sexualidad es principalmente la construcción social de un impulso biológico. Vendría a ser la pulsión patinada sobre la cultura. Su narrativa esta mediatizada, por lo tanto, por una base biológica, los roles de género y las relaciones establecidas de poder -edad, condición social y económica- (Go...
La sexualidad es principalmente la construcción social de un impulso biológico. Vendría a ser la pulsión patinada sobre la cultura. Su narrativa esta mediatizada, por lo tanto, por una base biológica, los roles de género y las relaciones establecidas de poder -edad, condición social y económica- (González y cols, 2007). En dicha construcción social el imaginario colectivo se ha representado en la dicotomía de un hombre deseante por naturaleza propia y una mujer objeto de deseo por imperativo masculino. No se trata de un diálogo compartido, sino de un monólogo falocrático que se asienta en la génesis de los primeros seres humanos sobre la tierra. El hacer social la sexualidad nos lleva a reprimir su salida fuera de lo consensuado y el ejemplo más prototípico precisamente lo encontramos en los agresores sexuales. Éstos no conciben el sexo como un asunto de pareja de mutua condescendencia. La seducción o la erotización del Otro no existe para él salvo en lo perverso, en un imaginario donde no hay que pedir permiso. No hay empatía en la satisfacción mutua sino que busca la satisfacción de un ?goce en solitario?, a pesar de ser el delito que más cercanía requiere, se trata de un delito de carácter muy autoerótico donde el papel otorgado a la víctima es la de un rol de espectador/a en su propia escena. Y como iremos viendo es precisamente ese ?sentirse con derecho? a coger lo que los demás pedimos, la fisura del agresor ya sea de la tipología que sea. Y comparte por ello el sentimiento de poderoso por derecho, el del sádico por imperativo o el del oportunista por ?listillo?. A lo largo de la obra que presentamos haremos un recorrido sobre las agresiones sexuales en la historia, la criminología en los delitos de naturaleza sexual, algunas reflexiones jurídicas y las necesidades de reforma, las tipologías aplicadas de este tipo de delitos, la mujer como agresora sexual y su silenciamiento, como se mueven geográficamente en sus diversos espacios este tipo de delincuentes, las agresiones sexuales en sectas, terrorismos, ciberespacio, así como las dichas conductas en el cine y los mitos pseudocientíficos que se sostienen sorprendentemente en torno a los mismos concluyendo con algunos modelos explicativos del fenómeno.
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