En una sociedad que se ha vuelto tan hostil, agresiva, injusta, individualista, narcisista, competitiva y materialista, necesitamos reivindicar la importancia de la bondad, la compasión, la amabilidad, el altruismo, la solidaridad, la nobleza, la integridad, la generosidad y el servicio a los demás. Necesitamos buenas personas. El mundo se cambia con buenas personas, que desprendan humor, alegría y bondad, porque estas cosas son las que pueden humanizar un poco más esta sociedad.
Y este libro habla de todo esto. Como si una conversación con él se tratara, el autor no se presenta como experto ni como gurú, sino como alguien que observa, lee, escucha y comparte lo que funciona. Recupera ideas de la filosofía clásica, del humanismo y de la psicología positiva, pero las traduce a un lenguaje comprensible, cercano y aplicable al día a día.
A lo largo de sus páginas se reflexiona sobre la diferencia entre la alegría puntual y la alegría profunda, sobre cómo la actitud influye en nuestras relaciones, en nuestro trabajo y en nuestra salud, y sobre por qué ser buena persona no es una opción ingenua, sino una decisión inteligente y profundamente rentable a largo plazo. La ciencia confirma lo que la experiencia ya nos dice: hacer el bien genera bienestar, mejora nuestra biología y nos ayuda a vivir con más paz interior.
No es un libro para cambiarlo todo de golpe, pero sí para empezar por lo único que está siempre en nuestras manos: elegir cada día cómo queremos ser. Un libro para quienes no quieren conformarse con sobrevivir, sino aspirar a vivir con sentido, dignidad y alegría.