Fingir una relación es fácil. Lo difícil es no enamorarse…
Es rico, insoportable y el mejor amigo de mi hermano. Yo soy la chica invisible en la que nunca se fijó. Ahora fingimos ser pareja en público, porque a él le conviene y, a cambio, él me enseña a ligar.
Las lecciones empiezan a escondidas: cenas demasiado reales, miradas ardientes,
noches peligrosamente íntimas. Existe una sola regla: mi hermano jamás puede enterarse.
El problema es que cuando me toca y me mira así, ya no sé si forma parte de las clases o no…
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