Esta novela es el fruto de un ejercicio de experimentación literaria.
Tras acompañar a mi amiga, la doctora en literatura Miriam R, a la recepción de un importante galardón literario, decidí, en parte por la inspiración del evento, escribir una historia de forma improvisada y espontánea, con un único requisito: Debía escribir 1 o 2 páginas diarias durante dos meses.
El resultado es la novela que tienes entre manos.
Siendo una novela escrita sin ningún tipo de planificación, ni escaleta, ni ideación previa, se presta, pues, a los aciertos y lagunas propias de este planteamiento.
Leyéndola para su corrección, añadiría más detalles biográficos a los personajes, más pasajes de acción, algún que otro giro de trama secundario... Sin embargo, si lo hiciera, desvirtuaría el propósito inicial, la espontaneidad. Siendo su presunción fundamentalmente experimental y creativa, no he retocado, pues, nada de lo que fluía con naturalidad de mi mente durante todo el proceso.
Este libro se ha escrito durante abril y mayo de 2025, siendo concluido pocos días antes del plazo previsto, fijado en 60 días. Para quien escribe estas líneas, no muy dado a disciplinas de largo alcance, este modo de escribir resultó fructífero, pues no he tenido la sensación de estar escribiendo una Novela, por la mínima dedicación que implicaba escribir solo una o dos páginas diarias.
La historia se concibió en un inicio como una novela de corte filosófico, con abundantes diálogos reflexivos.
Bajo las sugerencias de la propia doctora , introduje escenas de acción que ofrecieran evolución a la trama, siendo el resultado una suerte de novela fantástica y
de ciencia ficción con toques reflexivos.
Un resultado singular para el que no me atrevo a hacer valoración alguna.
Sea esta la tarea para los aún más peculiares ojos que han llegado, bajo desconozco según qué peregrinos acontecimientos, a este insólito ejercicio literario.