Este libro nace de una pregunta tan incómoda como universal: ¿por qué un ser humano maltrata a otro? A partir de ella, su autora explora uno de los mecanismos fundamentales de la violencia: la necesidad de convertir al otro en un estereotipo, en una caricatura deshumanizada que justifique su sometimiento. En el caso de las mujeres, esa transformación histórica adopta dos máscaras complementarias: la bruja y la maruja.
A través de un análisis lúcido y provocador, la obra muestra cómo las sociedades han construido relatos binarios —bueno/malo, puro/impuro, normal/monstruoso— para señalar y perseguir a quienes resultaban incómodos. La figura de la bruja aparece así no solo como un personaje histórico, sino como un símbolo transhistórico del miedo, la calumnia y la violencia colectiva.
La autora propone una reflexión fascinante sobre las «sociedades reptilianas», término que ella acuña para definir a las comunidades dominadas por el miedo, la reacción emocional y el populismo simplificador, donde los perseguidores necesitan enemigos fáciles para consolidar su poder. Las cazas de brujas se revelan entonces como algo más que episodios del pasado: son espejos inquietantes de mecanismos sociales que siguen vivos en el presente.
Pero esta no es únicamente una historia sobre persecuciones. Es también una reivindicación de la voz de las mujeres, silenciadas durante siglos por narradores que hablaban en su nombre. Frente a esa tradición, la autora recupera a las acusadas, las humilladas y las borradas de la historia para devolverles humanidad, complejidad y palabra propia.
Con una escritura sugerente y combativa, el ensayo conecta historia, misoginia, violencia simbólica y cultura contemporánea, estableciendo vínculos inesperados entre las brujas de ayer y los discursos que todavía hoy desvalorizan a algunos colectivos. El resultado es una obra que combina rigor histórico y reflexión moral e invita al lector a preguntarse quiénes son realmente los monstruos: las supuestas brujas o quienes las señalan, condenan y destruyen.
Porque, al final, este libro no solo habla del pasado. Habla de nosotros, de los otros y de la necesidad urgente de reescribir la historia con otra mirada.