Durante casi una década, desde que abandoné las montanas para instalarme al borde del mar, una considerable parte de mi tiempo ha estado ocupada por la peculiar actividad de cazar y capturar dragones en Barcelona.
Hoy, el dragón, ha acabado convirtiéndose en todo un emblema de la Ciudad Condal. Único, éste, distinto y omnipresente. Los resultados de esa ingente labor, han acabado bajo el amparo de Drakcelona, el cuno que, a la manera de una consigna, circula entre los admiradores del dragón, el ser mitológico por excelencia
Ahora tengo la oportunidad de ofrecer, a todos los seguidores de Drakcelona, algunas de las mejores vivencias con las que he disfrutado, mientras buscaba y capturaba a esas bestias que, desde la noche de los tiempos, llegaron e hicieron suya la ciudad.
Son instantes y situaciones, en general, muy divertidas, curiosas y, a veces, un punto misteriosas o incomprensibles. Y, por ello, he pensado que este nuevo proyecto, debía ser denominado Anecdotario. El Anecdotario de Drakcelona.
Los relatos que aquí se recogen son, tan sólo, una pequena muestra, escueta, divertida y seductora de lo que puede suceder cuando se cazan dragones. Con ella me place convertirte a ti, lector, en cómplice de esta fantástica aventura.
Disfruta, pues, de este Anecdotario, sin más pretensiones, porque “La simplicidad lo hace todo magnífico.” Y arrancar una simple sonrisa de tus labios ya habrá sido algo grandioso.