Ah!, la primavera en Londres. Camden Town, sus canales, las rosas de Regent s Park, las ardillas. Pasear por las calles de Camden Town y probarse diez sombreros (diez estilos de posar, la pose descuidada de un poeta perdido). O degustar en un puesto tailandés un pad thai. O en Notting Hill y Portobello Road, ver aquel dibujo de Banksy, pasear junto a The Lost Poet, una casa pequeña y esa placa a la entrada, The Lost Poet, y yo soñando en su interior, en sus ventanas, escuchando una banda de jazz, con ella sentada en mis piernas, cantando al alimón Tribute To Bix, y, bajo el brazo, el libro Las olas de Virginia Woolf.Felices. Ah!, la primavera en Londres. Hyde Park, las ardillas, las mismas que dormían junto a Federico García Lorca. Piccadilly Circus, todos bailábamos al ritmo de aquellas músicas y, sobre todo, al ritmo de Selene, a quien imitábamos. Mi hija Selene salta en Piccadilly, sí, y nosotros también, y la vemos saltar y queremos, como ella, atrapar la noche en ese instante.