La vida en la que no son tus miedos los que te empujan, sino tu visión. La vida a la que llegan las cosas adecuadas y allí permanecen. Aquella en la que no tienes que distorsionar tu verdad. La vida en la que realmente vives, no la que esperas comenzar algún día. La vida que es de verdad tuya. La vida a cuyo final llegues con los ojos cansados y el corazón lleno. La vida de la que sientes orgullo. La vida que realmente quieres. La vida que te pide con delicadeza que aprendas a soltar, que la veas.
La vida que ha estado esperando, todo este tiempo, tu llegada.