Desde finales del XVII, la historiografía española asiste impávida al entierro de la memoria de uno de nuestros pensadores más universales y geniales: Baltasar Gracián. Las causas de este silencio son múltiples y complejas, entre las que cabría señalar: el ultramontanismo de la cultura oficial, henc...
Desde finales del XVII, la historiografía española asiste impávida al entierro de la memoria de uno de nuestros pensadores más universales y geniales: Baltasar Gracián. Las causas de este silencio son múltiples y complejas, entre las que cabría señalar: el ultramontanismo de la cultura oficial, henchida de Contrarreforma; el mutismo de la Compañía de Jesús, animadora cultural del nuevo espíritu y apesadumbrada de la actitud rebelde y poco pía de la obra de uno de los suyos, que había solicitado el cambio de orden religiosa para poder seguir trabajando con la libertad que su vocación de escritor le exigía.
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