¿Qué queda del catolicismo cuando uno empieza a escoger solo las partes que le gustan? Nat Whilk es católico, pero no se lo pone fácil a la Iglesia. La considera anticuada, rígida, obsesiva con ciertos temas y demasiado segura de sí misma. Por eso escribe un manifiesto en veinte puntos en defensa de...
¿Qué queda del catolicismo cuando uno empieza a escoger solo las partes que le gustan? Nat Whilk es católico, pero no se lo pone fácil a la Iglesia. La considera anticuada, rígida, obsesiva con ciertos temas y demasiado segura de sí misma. Por eso escribe un manifiesto en veinte puntos en defensa de los llamados católicos de cafetería: creyentes que aceptan algunas enseñanzas de la Iglesia y dejan otras en la bandeja, como quien elige en un bufé. Peter Kreeft, filósofo, apologista y amigo suyo, decide responder. Y lo hace como mejor sabe: con inteligencia, humor, claridad y una lógica difícil de esquivar.
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