En la novela podemos encontrar varias lecturas, pero en el fondo se trata de una nueva odisea, es decir, es un viaje, en este caso a través de la vida. Miguel, el protagonista, inicia un camino, que lo llevará con ocho o nueve años, diez a lo sumo, a querer estudiar, un sueño para él. El camino será arduo y largo y veremos cómo aquel niño que una noche de primavera le gritó a su madre desde su cama, «Yo quiero estudiar», lo consigue, ya muy adulto. La propia trayectoria misma es otra de las lecturas de la novela, ya que vemos cómo el protagonista va adquiriendo las herramientas narrativas necesarias para contar. La fortuna, al más puro estilo medieval, juega un papel fundamental en la novela, unas veces será buena, y otras, mala, pero lo más relevante es la tenacidad, el no rendirse nunca y conseguir llegar a buen puerto; entre tanto, nos encontraremos con diferentes fortunas y adversidades, contadas en capítulos más o menos largos, como le ocurre al propio Lázaro de Tormes. También encontraremos en esta odisea una mezcla exquisita de vocabulario rural y citas literarias, estas últimas, más o menos encubiertas, pero siempre aportando reflexiones y pinceladas de obras de la literatura universal.