En el pueblo Fang hay una sentencia breve que reza lo siguiente: «Con la abundancia del corazón se expresa la boca»; entendiendo con ello que el silencio muchas veces atesora cosas que pueden ser buenas o perniciosas en la conciencia de quien lo medita, y la postura del silencio y la concentración, en sí, incitan a diversas interpretaciones, pero, generalmente a la reflexión. El título Toda la verdad en Historias Contenidas en Historias de Toda la Verdad es un ensayo que nace en base a la experiencia y la esperanza de alcanzar algún día la «tranquilidad», entendida como la satisfacción de las necesidades básicas de un pueblo que a menudo obliga a sus habitantes a caer en errores de juicio. Los acontecimientos que suceden en él transcurren en un pequeño país africano llamado Baria, fruto de un diálogo en el que un niño, creyendo conocer, a través de las historias que solía contarle su madre antes de irse a la cama, la fantástica vida de sus antepasados, se ve atrapado en un dilema: por un lado, la realidad puesta en boca de su madre, y por otro, la realidad vivida por él mismo. Los primeros días que baja a la calle son una autentica desesperación por el contraste que suponen las cosas. Su madre le dijo que la vida es justa, pero solo podía experimentar injusticias; que las mujeres son dignas, pero vio a la mayoría desnudas. Dios es padre de todos, pero observó que en su nombre la gente levantaba muros de odio contra sus propios hermanos. Que el dinero es un simple activo, pero la gente estaba en cautiverio por él. Con esta experiencia, emprende una búsqueda desesperada por dar con las respuestas. Por suerte, se encuentra con el afamado Afuiñ, un viejo destartalado y abandonado, pero al mismo tiempo una autentica biblioteca humana. Este, para hacer entender al muchacho la compleja realidad de la vida, recurre muchas veces a las parábolas, los dichos sapienciales, las metáforas, las historias y los cuentos.