Juan Pedro Dueñas Santofimia, tiene 74 años, jubilado como letrado de la Administración de Justicia, de la que siempre ha dicho ser una actividad necesaria en una sociedad plural, pero de muy poco equilibrio y confianza. Amante de la cultura, no tuvo ocasión de acceder a ella, sino durante su estancia de casi 20 años en Cataluña, donde inició la carrera universitaria de derecho, volviendo a su tierra natal ya con 33 años, tras terminar derecho por la UNED, ascendió a la categoría profesional de Secretario Judicial ( hoy letrados de la Administración de Justicia). En permanente y continua preocupación por su tierra, incluso hizo sus pinitos en la política local, colaborador en varios medios de comunicación escrita de ámbito provincial, comarcal y local, hubo de desistir, aún a su pesar, por no ofrecerles garantía de libertad de expresión. Hoy, con prudente preocupación, por la situación que atraviesa su entorno rural y social, pretende pasar los últimos días de su vida en su ciudad natal, Pozoblanco, ocupando su tiempo en la escritura, aficionado a la pintura, en la técnica de la acuarela, dice saber emborronar muy bien el papel. También amante de la música, desde su niñez, dedica parte de su tiempo a tocar el clarinete, pretende hacerlo también con el saxofón y aporrea de mala manera el piano. Con la publicación de este libro, solo pide al lector que lo haga desde la mas cruda desnudez y no le juzgue sin haberlo leído en su totalidad, pues lejos de pretender socavar la fe de los buenos cristianos, pretende darles, a éstos, razones para luchar desde una actitud verdaderamente cristiana, según la doctrina de Jesús, y a los gnósticos para que sigan profundizando en desvelar las mentiras del Vaticano.