La atrapante y atemporal historia de la familia March, sin distingo de raza, ideología o credo, toca las más íntimas fibras del ser humano, incluso las de aquel más radical, frío o escéptico. No es una exageración. Se trata del abordamiento de los límites mismos del altruismo, la solidaridad total, el amor filial y la filantropía en su expresión máxima. Una historia que sensibiliza el día a día, la cotidianidad esencial del ser humano y su acepción respecto del sentido auténtico de la vida y su tangible rol dentro de la existencia. Pletórica de entrañables personajes -todos ellos caracterizados de forma magistral: Meg, Jo, Beth y Amy, las cuatro «mujer- citas», guiadas y educadas en virtud por «Marmee», la adorable y encantadora señora March, madre de ellas-, la trama conducirá al lector por senderos que desembocarán en traumáticos dramas, dolorosas tragedias y pérdidas, mas, de igual forma, bellas ilusiones, humanitarias motivaciones, enormes acciones y desafíos que la vida misma propondrá y planteará inexorablemente en el reto de afrontar y asumir el arduo diario vivir. La pluma sensibilizante de Louisa May Alcott logró confeccionar a través de Mujercitas una obra realmente cautivante, hipnótica, magnífica. Se trata, en últimas, del sentido altruista y filantrópico del género humano, condensado y transportado a niveles superlativos.