Una historia de espías donde las protagonistas destacadas son dos mujeres y, en medio, un hombre: Álvaro Quartín, un escritor metido en líos amorosos, políticos y de espionaje, no siempre a sabiendas. Álvaro es un solterón en los 60 años que disfruta de la vida en Madrid, en su barrio de Chamberí. Vive de sus rentas, de sus libros y artículos con la bendición de un multimillonario judío sefardí con pasaportes español, estadounidense e israelí, Abraham Talavera, opuesto a Putin, que le pide investigaciones para publicar en su diario digital, El Futuro. Quartín es también un entusiasta de la Guayana Federal, un país multirracial, multicultural y multilingüe sito entre Venezuela y las tres Guayanas tradicionales, refugio de fortunas legales y no tan legales. De joven fue director del Instituto Cervantes en la capital económica del país, Big Harbour, y le entró el veneno de sus playas y de sus mujeres. Quartín conoce a dos mujeres, Daniela e Ingrid con las que se involucrará amorosamente, pero que le enredarán, sin saberlo él, en diversas conspiraciones, una de ellas para asesinar a una importante figura del mundo judío. Novela trepidante, llena de intriga y humor, en la que comparte protagonismo un buen amigo suyo, antiguo espía, Sebastián Cañizares. Vivimos situaciones rocambolescas de este protagonista enamoradizo y amenazado, en Madrid, desde Chamberí y Centro hasta la Residencia de Estudiantes o un hotel de lujo famoso. Hay más delincuentes alrededor de los que pensamos.