Cuando me dicen que no, me enfado. Cuando me corrigen, me enfado. Cuando no puedo hacer lo que quiero, me enfado aún más. Pero cuando me abrazan me calmo. Porque... si nunca me dijeran que no, sería un pequeño desastre, ¿verdad?
Un cuento para pequeños y mayores para aprender a poner límites i a aceptarlos.