LA NIÑA AQUELLA es una historia de fantasmas cuya acción se desarrolla en la Granada del inicio de la Guerra Civil.
Rocío, una niña madrileña de doce años de edad, llega a Granada un sábado, 11 de julio de 1936, adelantándose una semana a las vacaciones de verano con sus padres. Se aloja en la casa de su abuela, Rosario, una casa situada frente a las murallas de la Alhambra, en el campo de los Mártires, justo detrás de un hotel todavía hoy en uso.
Debido al estallido de la Guerra Civil, los padres de la niña se ven obligados a quedarse en Madrid. De este modo, tanto la abuela como la nieta se encuentran absolutamente a solas, casi aisladas, en una casa paradisíaca de la montaña. A medida que avanza la historia, vamos siendo testigos del amor y complicidad entre abuela y nieta. La muerte y la voz narrativa de algunos muertos van imponiéndose de tal manera que, claramente, la vida después de la muerte, el más allá, prevalece como tema principal de la novela.
La niña es consciente de que ella, solo ella, ve muertos, en forma de espectros, a los que ella, tan joven, ayuda. De este modo, la novela nos muestra cómo es el más allá hasta su última página, un jueves, 27 de agosto de 1936, cuando ya hemos visto, entre otros, a Federico García Lorca, tanto vivo como muerto, o al niño Nicolás, un niño inspirado en los restos hallados, en abril de 2024, en la fosa número 16, perteneciente a las exhumaciones del barranco de Víznar.
En LA NIÑA AQUELLA, Antonio Gálvez Alcaide da una segunda vuelta de tuerca al tema del más allá, que arranca, en 1999, con la publicación de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES.