En el inmenso Romancero de la guerra de España, es decir, la poesía escrita y publicada entre 1936 y 1939 en el campo republicano (más de 10.000 textos recogidos), la presencia de las mujeres como «autoras» o «poetas» ha sido injustamente silenciada. En realidad, las mujeres también participaron activamente en el movimiento poético republicano, sobre todo en la abundante prensa de la época, civil, profesional e incluso militar. Desde la humilde madre de combatiente, la trabajadora del campo o de la ciudad, hasta la intelectual o la escritora ya reconocida en los círculos literarios o políticos, sin olvidar las potentes voces anarquistas o comunistas que propugnan un feminismo más radical, empuñan el verso con fervor para exaltar los valores de la República. Humildemente a veces, pero siempre con evidente sinceridad, intentan conciliar una voz femenina e incluso abiertamente feminista, con ciertas exigencias estéticas y una voluntad manifiesta de «estar a la altura de las circunstancias», sobre todo en alas del romance tradicional, la poesía considerada como la más apta para reflejar tanto las necesidades épicas del momento como las preocupaciones personales, íntimas a veces, cuando la muerte ronda en permanencia. El romancero de las mujeres poetas es, a la vez, el testimonio vibrante de una época de por sí trágica, y un valioso corpus literario y poético de una estética literaria que se busca.
Las mujeres poetas del Romancero de la guerra de España, un tesoro humano, feminista y poético.
Serge Salaün es catedrático emérito de la Universidad de la Sorbonne Nouvelle (Paris 3). Es autor de La poesía de la guerra de España (1985), de varias antologías del Romancero de la guerra de España (Romancero libertario, Romancero de Madrid, Romancero de la tierra, todas en Ruedo Ibérico) y de numerosos artículos sobre la guerra del 36-39. Ha publicado un libro sobre El cuplé (1900-1936) (1990) y numerosos artículos sobre la poesía española de principios del siglo XX (Alberti, Guillén, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Pedro Garfias, etc.), la canción popular, la zarzuela, el sainete y Offenbach en España. Es también traductor de Ramón del Valle-Inclán (todos los «esperpentos» y Autos para siluetas), y co-traductor de Rafael Alberti (El hombre deshabitado), Luis Cernuda (Los placeres prohibidos) y Carlos Arniches (El amigo Melquíades).