Esta es la historia de una muchacha que supo convertir el atrevimiento en un motor de creación. Sucedió durante sus años de formación personal, musical y profesional en la capital catalana. Ella misma lo confiesa en una de las canciones de su disco Lux: “El descaro lo aprendí... por ahí por Barcelona”. Un descaro que implica, sobre todo, haber antepuesto su intuición y sus criterios a la opinión de los demás. Porque a Rosalía nunca le ha dado miedo exponerse a la crítica, como atestiguan en este libro los profesores, compañeros de estudios y colegas que coincidieron con ella en este proceso de construcción de un personaje que ha alcanzado ya fama planetaria.
Pero este es también un ensayo sobre cómo la Barcelona mestiza del flamenco, de la salsa, de la rumba, del rock, del jazz, de la música laietana, del pop, de la experimentación, de los garitos alternativos y de los grandes centros formativos circula aún por las venas de la autora de Berghain. De la escuela de danza de Sant Esteve Sesrovires al Festival Sónar, del minúsculo Bar Pastís al Palau Sant Jordi, la Barcelona de Rosalía comparece en estas páginas como un folio en blanco en el que se escribe una historia de éxito