Archivar, desarchivar, anarchivar. Trabajo, exceso y dispersión reúne una serie de ensayos que interrogan el archivo como dispositivo discursivo, estético y político. Los textos aquí reunidos parten de la reflexión sobre los modos en que el archivo atraviesa obras literarias, y audiovisuales, pero también formas en que el archivo nos convoca a pensar intervenciones urbanas, mediáticas, visuales. El archivo opera en silencio y sin cesar, interpela al archivista, al analista, al crítico, a todo quien que pretenda vivir en él.
Porque sucede, asimismo, que el archivo es un peligro. En un mundo donde la abundancia, la hiperaccesibilidad, la inmediatización y la obsesión por conservarlo todo amenazan al pensamiento, el volumen procura darle relieve a ese otro trabajo de las humanidades (de la historia, la filosofía, la literatura), encargadas de conferir espectralidad a una cultura hecha de datos.
Este volumen despliega, entonces, las tensiones del trabajo de archivo -el trabajo del archivo y el trabajo con el archivo- y las pone a prueba en el lenguaje de la crítica. Propone así una forma de leer que no busca dominar ni clausurar la lógica de la ratio, sino exponerse a sus desvíos, excesos y zonas perdidas. Dejar las migas de pan en el bosque, para alimentar la ecología de saberes y, luego, continuar hasta perderse más allá de las clasificaciones.