EnUna interacción los autores se aproximan, desde diferentes puntos de vista, a la condición de artista y la consideración de la obra de arte en una doble perspectiva. Por un lado, se plantea el flujo histórico que tiene la obra de arte a lo largo de la evolución de la civilización, su importancia social con las personas que la hacen posible, los creadores, y las relaciones entre estos artistas y sus obras desde una perspectiva de gestación (un mundo interior que concibe) junto a una perspectiva de resultado (los efectos de la obra en el mundo exterior una vez creada), dando como resultado las relaciones autor-obra-espectador.
Por otro, se atiende también otra perspectiva que tiene que ver con estos elementos, pero considerados desde el presente. Los primeros años vividos de este siglo XXI suponen una transformación socioeconómica que ha afectado de manera radical al ámbito en el que se desarrolla el arte contemporáneo. Y lo transforma no solamente desde un punto de vista de mercantilización de la cultura y desde la supremacía de la industria del entretenimiento y la denominada “cultura de masas” sobre cualquier otra dimensión de la actividad cultural, sino atendiendo también a la influencia que ello tiene en el universo simbólico, en la actividad creadora y las condiciones del mercado del arte.
En este contexto, existe una cuestión ontológica que no se puede soslayar: ¿cuál es la razón de ser del arte?