En la Francia de 1965, una serie de extrañas muertes de antiguos colaboracionistas con el nazismo provoca que un veterano policía se enfrente al dilema de poner bajo la lupa de su investigación a dos de sus antiguos amigos que, por casualidad, han emprendido un viaje en bicicleta justo por los lugares en los que se están produciendo esos asesinatos. Este viejo gendarme, narrador de lo que ocurre, nos llevará por 1943, 1965 y 1984, y nos contará, desde su oficio de voyeur, por qué los veranos de sus dos amigos, sospechosos de asesinato o no, fueron a partir de entonces invencibles.
Nina y Robert, dos personas que andan ya por los cuarenta, han comenzado a vivir en ese viaje en bicicleta por el norte del país una historia de amor perfecta. Pero no, no han comenzado una historia spice o friends to lovers de veinteañeros o treinteañeros, tan de moda hoy en todas las mesas de novedades de las librerías, la suya no es una pasión atormentada, ni hay tensión sexual no resuelta, trucos eróticos, dobles juegos o relaciones de poder y seducción, sadismo soft y sexo con sombras de Grey. Porque falta muy poco para el mayo de 1968 pero la libertad y la pasión de la que disfrutan ya tiene ese perfume. Salvo que, por si no te has dado cuenta, Nina y Robert, tan pioneros y valientes, aventureros y discretos, héroes anónimos en aquella Europa atroz y terrible, podrían ser tu abuelo y tu abuela. Tal vez lo fueran.
Corren tiempos turbulentos en la vieja Europa, parece que vuelven algunos de los fantasmas fascistas del pasado. Corren tiempos extraños para los viajeros lentos, porque el Fear of Missing Out o "miedo a perderse algo" y las redes sociales imponen sus tiranías veloces. Corren tiempos complicados para el amor, parece que si no hay spice, morbo y poder, la historia será aburrida. Pero no esta.