«Especialistas, los oficios que hacen que el Ejército funcione». Nueve palabras para definir a un colectivo de mecánicos, chapistas, electricistas, maquinistas, electrónicos, químicos, artificieros, topógrafos, cartógrafos, armeros, ópticos, delineantes, informáticos, ayudantes de farmacia, auxiliares de veterinaria, técnicos en almacenes y parques, en construcción y obras, hosteleros, guarnicioneros, administrativos y contables, entre otros, hombres y mujeres, cuya rica y desconocida historia no ha despertado inquietud y curiosidad, hasta el momento, para la historiografía. Tampoco, todo lo que debería, para la propia institución castrense.