Han transcurrido ya 30 años desde que el detective Somerset se sobrecogiese tras abrir una caja de cartón en mitad del desierto y descubrir una cabeza humana, la de la esposa de su joven compañero, en su interior. Nunca la vimos, pero no hacía falta para estremecernos, como tampoco hizo falta que el ahora defenestrado Kevin Spacey mostrase su rostro hasta el último tercio del filme para que identificásemos a ese Juan Nadie, John Doe, como una encarnación del mal más absoluto. Ya desde sus créditos, Se7en se manifiesta como una película virulenta y rompedora, tanto como para cambiar la suerte de un director, David Fincher, al borde del ostracismo, y de un actor, Brad Pitt, ansioso por dejar de ser solo una atracción. Tanto como para que, pasados los años y multiplicados los imitadores, queramos volver a ella, sacrificarnos por entenderla y hacerle justicia. Lorenzo Ayuso (‘Van Damme. El héroe de Vitruvio’) congrega a las firmas más vehementes y fervorosas de la crítica en español para cumplir el deseo de John Doe y hacer análisis, estudio y seguimiento de los actos declarados en un filme que, tres decenios después, sigue haciéndonos torcer el gesto y santiguarnos. Su contexto al filo del fin de milenio, su visión del crimen y del horror, su impacto popular y sus imitadores... A lo largo de una veintena de textos, todos ellos analizarán las huellas del crimen en el celuloide, tratando de desentrañar el mal que se ha invocado en la pantalla. Un mal que encoge el estómago, turba la vista y nubla el juicio, impide volver atrás. Porque más que una película, Se7en es una alteración del orden, una sacudida que cuestiona el porqué de la realidad. Pon tu cabeza en nuestras manos, te guiaremos en busca de un sentido.