Peter Bogdanovich no fue solo uno de los grandes cineastas de su generación. Fue también uno de los críticos y escritores de cine más prestigiosos de las últimas décadas, un apasionado conocedor de su historia que tuvo el privilegio de tratar personalmente a muchos de los hombres y mujeres que la hicieron posible. En La película de la semana , Bogdanovich selecciona cincuenta y dos títulos imprescindibles –uno para cada semana del año– y los convierte en cincuenta y dos extraordinarias piezas de literatura cinematográfica: Un americano en París, Las tres noches de Eva, Tener y no tener, Anatomía de un asesinato, La costilla de Adán, Encadenados, El hombre tranquilo, El diablo dijo no, El chico, Retorno al pasado, Extraños en un tren, La gran ilusión, En alas de la danza, Ciudadano Kane, Desayuno con diamantes, Chantaje en Broadway, El hombre que mató a Liberty Valance, Como un torrente, Cantando bajo la lluvia, Juan Nadie, Cuentos de la luna pálida, La fiera de mi niña, El tercer hombre, Roma, ciudad abierta, Con la muerte en los talones, Luz que agoniza, El crimen de Monsieur Lange, Mogambo, Otelo, El desprecio, La comedia de la vida, Gloria, La invasión de los ladrones de cuerpos, Arsénico por compasión, Laura, La regla del juego, La viuda alegre, Qué verde era mi valle!, Vivir para gozar, El bazar de las sorpresas... De Chaplin a Hitchcock, de Ford a Hawks, de Welles a Renoir, cada película le permite desplegar su formidable cultura cinéfila, contar anécdotas y recuerdos, detenerse en una interpretación, una puesta en escena o un diálogo y revelarnos detalles que quizá siempre habían estado en la pantalla, pero que solo una mirada como la suya podía enseñarnos a ver. Porque pocos han escrito sobre cine como Peter Bogdanovich. Erudito sin pedantería, elegante, incisivo y extraordinariamente ameno, escribía con el conocimiento del historiador, la sensibilidad del cineasta y el talento narrativo de un gran escritor. Sus textos no se limitan a explicar por qué una película es extraordinaria; consiguen algo mucho más difícil: despertar en el lector el deseo inmediato de verla.