La psicología jurídica ha evolucionado significativamente, pasando de ser una rama con aplicaciones limitadas a consolidarse como una disciplina clave para el entendimiento y funcionamiento de los sistemas de justicia modernos. Este crecimiento ha sido impulsado, en parte, por la creciente interacción entre las ciencias sociales y los sistemas legales, así como por la demanda de una mayor comprensión del comportamiento humano en contextos judiciales. Con-CIENCIA Criminal: Ciencias del comportamiento aplicadas al sistema de justicia y al servicio de policía en Iberoamérica, tiene como objetivo ofrecer un análisis integral de estos avances, destacando la relevancia de la psicología jurídica y las ciencias del comportamiento aplicadas al sistema de justicia en la región.
El libro está estructurado en diversos ejes temáticos que abordan áreas fundamentales dentro de la psicología jurídica y las ciencias del comportamiento que implican, desde el estudio de la criminalidad, hasta las más contemporáneas propuestas en materia de familia y sistema de justicia. Cada uno de los capítulos proporciona no solo una perspectiva teórica, también una visión práctica y aplicada, convirtiendo esta obra en una herramienta indispensable para psicólogos, abogados, jueces, criminólogos y todos aquellos que trabajan en el sistema de justicia.
Uno de los principales ejes temáticos es la conducta delictiva y la violencia, el análisis de sus tipologías y los desafíos para la evaluación de víctimas y ofensores. Aunque estos son temas abordados frecuentemente por la Criminología, encuentran en la psicología jurídica novedosos y más profundos enfoques, que resultan cruciales para los contextos iberoamericanos, donde esta problemática sigue siendo de intervención urgente.
Para dar cuenta de lo anterior, en el primer capítulo José Antonio Echauri y Sofía Remón hacen uso de un enfoque integral para analizar el fenómeno de los infractores sexuales juveniles en España, su etiología y tipologías, destacando la necesidad de programas de tratamiento multidisciplinarios, que incluyan factores personales, sociales y ambientales, con el fin último de reducir la reincidencia en esta población.
Posteriormente, el capítulo escrito por Ervyn Norza, Noelia Rodríguez-Sobrino y Juan Gómez González explora cómo la motivación criminal, el modus operandi y la firma del delincuente son aspectos fundamentales en la investigación criminal pues, como complemento de las pruebas físicas, la “huella psicológica” proporciona a los profesionales forenses herramientas para la comprensión de la mente criminal y la identificación de patrones en su conducta.
Siguiendo con la comprensión del comportamiento delictivo, en el tercer capítulo Andrea Cartagena Preciado y Daniela Sánchez Acosta llevan a cabo una exhaustiva revisión de los instrumentos psicométricos utilizados para evaluar la cognición social en agresores sexuales y población carcelaria. A través de una evaluación de la empatía, la teoría de la mente y las distorsiones cognitivas, exponen los desafíos que enfrentan los profesionales en la implementación de evaluaciones precisas que permitan diseñar intervenciones y programas de rehabilitación efectivos.